Casi todos los cuadernillos vienen ordenados por edad: "de 1 a 2", "de 2 a 3". Este viene ordenado por lo que tu hijo ya hace — y no es una idea nuestra: es lo que dicen las guías oficiales, que la edad orienta pero no sustituye mirar lo que el chico ya hace.
115 hojas en un PDF
El libro, en números
Un pack de 400 actividades "de 1 a 4 años" te deja a ti la parte difícil: decidir cuál sirve hoy. Y un chico de 14 meses y uno de tres años y medio no comparten casi ninguna. Acá las actividades están repartidas en seis tramos, y a cada tramo se entra por una señal concreta de lo que tu hijo ya hace.
"Dice mamá y alguna palabra más". "Junta dos palabras". Lees las seis y sabes cuál es.
Cada señal dice de dónde sale: CDC, OMS o Minsalud. No es nuestra opinión sobre tu hijo.
Se sube cuando sobra, se baja cuando cuesta. Volver a un tramo anterior es lo que hay que hacer, no un retroceso.
Al pie de cada hoja hay una caja que dice qué hacer y qué decir. Y tu hijo no necesita leer: las 104 palabras del libro son dibujos.
Una o dos hojas por día. Diez minutos. Nada que preparar.
Están todas en una hoja. Entras por la que describe lo que tu hijo ya hace, no por su edad: puede ser el cuarto aunque tenga dos años.
Primero el vocabulario, después lo que se hace con él. Al pie de cada hoja hay una caja con qué hacer y qué decir.
Es una lista de qué mirar esta semana, para ti. No se puntúa y no dice si va bien o mal: dice si conviene seguir en este tramo o pasar al que sigue.
Alternando mirar, hacer, jugar y hablar. Ninguna pide escribir ni trazar.

1 archivo PDF · 115 hojas · tuyos para siempre
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★★★★★ 4,9 de 5 según las 120 familias que ya lo usaron en casa
“A la tercera semana su tía me dijo que le había entendido una frase entera. Nunca me había pasado.”
“Lo mejor fue tener una hoja por día. Yo no tenía que pensar qué hacerle, ya estaba escrito.”
“Mi hijo tiene tres años y empezamos por el segundo tramo, no por el de su edad. Fue lo que destrabó todo.”
“Dejamos de pelear por la tablet un rato cada tarde. Son diez minutos.”
“Antes le señalaba un dibujo y miraba para otro lado. Ahora me lo señala él a mí.”
“La cajita de abajo que dice qué decir es lo que más uso yo. No sabía que había que quedarse callada después.”
Lo abres, lees las seis señales e imprimes una hoja. Si no es lo que esperabas, escribes y te devolvemos el dinero. Sin preguntas y sin formularios.
No hace falta que tu hijo sea otro, ni que tú sepas de desarrollo infantil, ni empezar por el principio. Hace falta mirar qué hace hoy y empezar por ahí.
Quiero el libro